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La clásica más antigua del calendario profesional se resolvió tal y como se preveía en la segunda y definitiva ascensión a la Basílica de Superga. Sebastian Berwick (7º) se midió a una notable nómina de escaladores para conseguir un valioso top 10 en la carrera italiana, con triunfo para el británico Tom Pidcock.
De menos a más, así afrontó el australiano de Caja Rural-Seguros RGA la segunda y definitiva ascensión a Superga, después de que todo el bloque mostrara una versión muy competitiva en esta histórica clásica ProSeries, iniciando hasta cinco corredores el tramo decisivo en el selecto grupo que entró con opciones a esos últimos 4 km de carrera.
Los ataques de Primoz Roglic (Red Bull-Bora) y Cian Uijtdebroeks (Movistar Team) fueron seleccionando la cabeza, reduciendo el número de contendientes conforme se aproximaba el último kilómetro. Berwick, a su ritmo, fue capaz de regresar delante hasta en dos ocasiones, regulando sus esfuerzos para resistir con los mejores y ser capaz de concluir séptimo, muy cerca de un podio compuesto por Pidcock (Pinarello Q36.5), Tobias Halland Johannessen (Uno-X) y el propio Roglic.
Sebastian Berwick: «La verdad es que ha sido un día muy bueno, no sólo para mí ya que creo que todo el equipo firmó una gran actuación. Llegamos tres compañeros delante a la zona decisiva de la subida y a partir de ese punto se trataba sólo de llevar piernas, y la verdad es que hoy me he sentido muy fuerte para seguir a los hombres de cabeza. Les perdí un poco de rueda cerca de meta, pero ha sido mi primera carrera en un mes y la primera en Europa esta temporada, así que me siento súper contento, tanto por mí como por el equipo».
No muy lejos de Berwick concluía Jan Castellon (16º) y a pocos segundos José Félix Parra (19º), ambos a menos de 1 minuto del vencedor. Gracias a ellos y al aporte también de Abel Balderstone y Julen Arriolabengoa el equipo sumaba 90 puntos UCI a la salida de este Milán-Turín.
Imagen: Sprint Cycling